Si te pido que imagines a alguien sufriendo un infarto, seguramente te venga a la cabeza un hombre de mediana edad llevándose la mano al pecho. Esa imagen, repetida mil veces en el cine, ha calado tan hondo que muchas seguimos creyendo que la enfermedad del corazón «no va con nosotras». Y ese malentendido nos está costando muy caro.
La primera causa de muerte en la mujer (aunque no lo parezca)
La enfermedad cardiovascular es la primera causa de muerte en las mujeres en Europa. Fallecen más mujeres por problemas del corazón y de la circulación que por muchos cánceres juntos, incluido el de mama. Sin embargo, cuando pregunto en consulta qué enfermedad preocupa más, casi nadie menciona el corazón.
Esta percepción errónea tiene consecuencias reales: consultamos más tarde, atribuimos los síntomas a otras causas y llegamos al diagnóstico cuando la enfermedad ya lleva tiempo avanzando. Cambiar esa mirada es el primer paso para protegernos.
El corazón de la mujer no enferma menos: se manifiesta diferente. Y precisamente por eso necesita que lo escuchemos con atención.
Un infarto que no siempre duele en el pecho
El síntoma clásico del infarto —esa opresión intensa en el centro del pecho que puede extenderse al brazo izquierdo— también aparece en mujeres. Pero en nosotras, tanto el infarto como la angina (el dolor que avisa de que al corazón le falta riego) se presentan con más frecuencia de forma menos «típica»:
- Falta de aire (disnea) desproporcionada para el esfuerzo realizado.
- Fatiga inusual, a veces días o semanas antes del evento.
- Náuseas o malestar en la boca del estómago (epigastrio).
- Dolor en la mandíbula, el cuello, la espalda o entre los omóplatos.
- Un malestar difuso, con sudor frío o sensación de angustia, difícil de describir.
¿Por qué se diagnostica más tarde? Porque estos síntomas se confunden fácilmente con ansiedad, problemas digestivos o «cosas de la menopausia», y porque las arterias coronarias femeninas suelen ser más finas y la enfermedad puede afectar sobre todo a los vasos pequeños (la llamada enfermedad microvascular), que no siempre se ve en las pruebas convencionales. Muchas restamos importancia a lo que sentimos hasta que ya no podemos ignorarlo.
Factores de riesgo propios de la mujer o más frecuentes en ella
Además de los factores clásicos —tabaco, hipertensión, colesterol, diabetes, sedentarismo—, hay circunstancias propias de la mujer, o más frecuentes en ella, que dejan huella en las arterias:
- La menopausia. Los estrógenos protegen en parte los vasos sanguíneos. Con su caída, el colesterol, la tensión y la grasa abdominal tienden a subir, y el riesgo se acelera.
- Complicaciones del embarazo. Haber tenido preeclampsia, hipertensión gestacional (tensión alta en el embarazo) o diabetes gestacional aumenta el riesgo futuro. El embarazo es una «prueba de esfuerzo» natural: si algo falló entonces, conviene vigilarlo después.
- Síndrome de ovario poliquístico. Se asocia a resistencia a la insulina y a mayor riesgo metabólico y cardiovascular.
- Migraña con aura. Se relaciona con un riesgo aumentado de ictus, especialmente si se suma el tabaco o determinados anticonceptivos.
- Tratamientos oncológicos. Algunas quimioterapias y la radioterapia sobre el tórax, como las del cáncer de mama, pueden afectar al corazón años después; de vigilarlo se ocupa la cardio-oncología.
- Enfermedades autoinmunes. El lupus o la artritis reumatoide, más frecuentes en mujeres, mantienen una inflamación crónica que también daña las arterias.
Reconocerte en alguno de estos puntos no significa que vayas a enfermar, sino que tu corazón merece un seguimiento más atento.
Síntomas que nunca debes normalizar
Hay señales que ninguna deberíamos atribuir sin más al estrés, a la edad o al cansancio:
- Falta de aire con esfuerzos que antes hacías sin problema, como subir escaleras o caminar deprisa.
- Fatiga intensa y nueva, sin una explicación clara.
- Dolor u opresión en el pecho, la mandíbula, el cuello, la espalda o la boca del estómago, sobre todo si aparece con el esfuerzo o las emociones y cede al parar.
- Palpitaciones acompañadas de mareo, o cualquier pérdida de conocimiento.
- Hinchazón de piernas y tobillos que va a más.
- Náuseas o sudor frío junto a malestar en el pecho.
Muy importante: si un síntoma es intenso, aparece de forma brusca o en reposo, no esperes a pedir cita: llama al 112. Mi consulta es programada y no atiende urgencias; en una emergencia, cada minuto cuenta.
Prevención adaptada a cada etapa de tu vida
El corazón femenino cambia con las décadas, y la prevención debería cambiar con él:
- Entre los 20 y los 35 años: consolida hábitos —no fumar, moverte a diario, cuidar la alimentación— y conoce tus cifras de tensión. Si tienes migraña con aura y fumas o tomas anticonceptivos, coméntalo con tu médico.
- Durante y después del embarazo: si tuviste preeclampsia, hipertensión o diabetes gestacional, no lo archives como un episodio cerrado: merece revisiones periódicas de tensión, glucosa y colesterol.
- Entre los 40 y los 55 años: la perimenopausia es el momento clave para una valoración cardiovascular completa: tensión, colesterol, glucosa y peso, sin olvidar el sueño, el estrés y el ejercicio.
- A partir de la menopausia: revisiones regulares. No des por hecho que la falta de aire o el cansancio son «cosas de la edad» sin haberlo comprobado.
Mujer y corazón: un espacio propio en mi consulta
La salud cardiovascular de la mujer es una de las áreas que atiendo con especial interés. En mis consultas de Valencia y Dénia dedico tiempo a reconstruir tu historia completa: no solo el colesterol y la tensión, sino también tus embarazos, la edad de tu menopausia, tus tratamientos y tus antecedentes familiares. Todo eso forma parte de tu riesgo real.
Si te has reconocido en estos síntomas o factores —un embarazo complicado, la menopausia, un tratamiento oncológico—, pedir una valoración cardiológica no es exagerar: es cuidarte con cabeza. Como suelo decir, la mejor medicina es una buena prevención, y en el corazón de la mujer esa frase cobra todo su sentido. Tu corazón lleva toda la vida escuchándote; quizá ha llegado el momento de que tú también lo escuches a él.
Fuentes y lecturas recomendadas
- Guías de práctica clínica de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC), incluida la guía de prevención cardiovascular
- Fundación Española del Corazón: información para pacientes
- Go Red for Women (American Heart Association): salud cardiovascular de la mujer
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Pedir citaEste artículo tiene una finalidad exclusivamente informativa y no sustituye la valoración ni el consejo individualizado de un profesional sanitario. Ante síntomas agudos como dolor torácico intenso, llama al 112.