Notar de pronto el propio corazón —un vuelco, un latido que «se salta», una carrera que arranca sin avisar— es de los motivos que más pacientes traen a mi consulta. Y lo entiendo: cualquier sensación extraña en el pecho enciende todas las alarmas. La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, las palpitaciones no esconden nada grave. La clave está en saber cuándo podemos quedarnos tranquilos y cuándo merecen un estudio a fondo. De eso quiero hablarte hoy.
¿Qué son exactamente las palpitaciones?
Llamamos palpitaciones a la percepción consciente del propio latido. En condiciones normales, el corazón trabaja sin que lo notemos; cuando de repente lo sentimos —más rápido, más fuerte, irregular o con pausas—, hablamos de palpitaciones. Cada persona las describe a su manera: «un vuelco en el pecho», «como si el corazón se parara un segundo y luego diera un golpe», «un aleteo en la garganta».
Algo importante desde el principio: sentir el corazón no equivale, ni mucho menos, a tener una enfermedad cardíaca. Pero tampoco hay que restarles importancia siempre: a veces son la primera pista de una arritmia (una alteración del ritmo) que necesita tratamiento.
Las causas benignas más habituales
La mayoría de las palpitaciones que veo en consulta tienen explicaciones sencillas:
- Extrasístoles aisladas (latidos adelantados que se «cuelan» entre los normales). Casi todos los tenemos; solo algunas personas los notan, sobre todo en reposo o al acostarse.
- Café, té, bebidas energéticas y alcohol, que estimulan el corazón y facilitan latidos de más.
- Estrés y ansiedad: la adrenalina acelera el pulso y, además, nos hace estar más pendientes de él.
- Falta de sueño o un descanso de mala calidad.
- Fiebre e infecciones, que aceleran el pulso temporalmente.
- Ejercicio físico: es normal notar el corazón durante el esfuerzo y justo después.
- Cambios hormonales, como los del embarazo, la menstruación o la menopausia.
En estos contextos, si duran unos segundos, se van solas y no se acompañan de otros síntomas, lo más probable es que sean inofensivas; muchas mejoran solo con ajustar el café, el alcohol, el estrés y el sueño.
Señales de alarma: cuándo sí hay que estudiarlas
Hay situaciones en las que las palpitaciones dejan de ser una anécdota y debemos investigarlas. Te pido que consultes si:
- Se acompañan de mareo importante o pérdida de conocimiento (síncope).
- Aparecen junto a dolor u opresión en el pecho, o falta de aire.
- Surgen durante el ejercicio, no al terminar.
- Son rápidas, regulares y de inicio y fin bruscos, como un interruptor que se enciende y se apaga.
- Hay antecedentes familiares de muerte súbita o de cardiopatías hereditarias.
- Ya tienes una cardiopatía conocida: un infarto previo, una valvulopatía, insuficiencia cardíaca...
Que aparezca alguno de estos signos no significa que haya algo grave, pero sí obliga a estudiarlo. Y una aclaración importante: si ahora mismo tienes palpitaciones con dolor torácico, ahogo o pérdida de conocimiento, no esperes a una cita: llama al 112 o acude a urgencias.
La mayoría de las palpitaciones son inofensivas, pero todas merecen ser escuchadas: distinguir unas de otras es, precisamente, mi trabajo.
Fibrilación auricular: la arritmia que no queremos pasar por alto
Merece mención aparte la fibrilación auricular, la arritmia sostenida más frecuente en adultos. En ella, las aurículas (las cámaras superiores del corazón) laten de forma desordenada y el pulso se vuelve irregular y, a menudo, rápido. Su importancia va más allá de los síntomas: aumenta el riesgo de ictus al favorecer que se formen coágulos dentro del corazón.
Y aquí está lo delicado: a veces no da síntomas, o produce molestias tan vagas que se atribuyen a la edad o al cansancio. Por eso, ante palpitaciones irregulares —o un pulso «caótico» detectado por casualidad, incluso por un reloj inteligente—, conviene confirmarlo con un electrocardiograma. Detectarla a tiempo permite proteger el cerebro y tratar la arritmia: prevención en estado puro, que es como a mí me gusta trabajar.
Cómo estudiamos las palpitaciones en consulta
El estudio empieza por lo más valioso: escucharte. Una buena historia clínica orienta más que ninguna prueba. Después, según el caso, utilizamos:
- Electrocardiograma (ECG): la «foto» eléctrica del corazón en ese momento.
- Holter de 24-48 horas: un registro continuo del ritmo mientras haces vida normal, muy útil si los episodios son frecuentes.
- Ecocardiograma: una ecografía que nos dice si la estructura y la función del corazón son normales.
- Registradores más prolongados, de una a varias semanas, cuando los episodios son esporádicos y se escapan al Holter.
- Dispositivos tipo «wearable» (relojes o pulseras con ECG): no sustituyen a las pruebas médicas, pero ayudan a «cazar» episodios.
Qué apuntar antes de la cita
Me ayudas muchísimo si vienes con un pequeño diario de tus episodios:
- Cuándo ocurren: hora del día, en reposo o en actividad.
- Cuánto duran: segundos, minutos, horas.
- Cómo empiezan y cómo acaban: de golpe o poco a poco.
- Qué los desencadena: café, alcohol, estrés, falta de sueño, ejercicio...
- Si puedes, tómate el pulso durante el episodio (¿rápido?, ¿regular o irregular?) o guarda el registro de tu reloj.
El papel de tu cardióloga: cuándo pedir cita
Mi papel es ponerles nombre y apellidos a tus palpitaciones: confirmar si detrás hay una arritmia, descartar un problema estructural del corazón y, sobre todo, devolverte la tranquilidad con datos. Muchas veces la consulta termina con la mejor de las noticias: un corazón sano y unas pautas sencillas de estilo de vida. Otras, un diagnóstico precoz que marca la diferencia.
Si tus palpitaciones se repiten, te limitan, te preocupan o presentan alguna señal de alarma, pide cita y las estudiamos con calma; atiendo de forma programada en Valencia y en Dénia. Recuerda que mi consulta no es un servicio de urgencias: ante síntomas agudos —dolor en el pecho, ahogo, pérdida de conocimiento—, llama siempre al 112. Para todo lo demás, ya lo sabes: la mejor medicina es una buena prevención, y escuchar a tiempo lo que tu corazón intenta decirte forma parte de ella.
Fuentes y lecturas recomendadas
- Fundación Española del Corazón: arritmias
- MedlinePlus (Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.): palpitaciones cardiacas
- Guías de práctica clínica de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC), incluidas las de fibrilación auricular
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Pedir citaEste artículo tiene una finalidad exclusivamente informativa y no sustituye la valoración ni el consejo individualizado de un profesional sanitario. Ante síntomas agudos como dolor torácico intenso, llama al 112.